
Tratamiento del reflujo en Mérida: de los cambios en casa a la endoscopia
Actualizado: 29 sept
El tratamiento del reflujo se construye por pasos: primero cambios en tus hábitos, después medicamentos que neutralizan o reducen el ácido y, si no mejoras o aparece una señal de alarma, una endoscopia para ver cómo está tu esófago. La cirugía antirreflujo existe, pero se reserva para casos seleccionados.
Cuando alguien se sienta frente a mí en el consultorio de Altabrisa por reflujo, suele traer la misma historia: ardor después de cenar, sabor agrio al despertar, varios remedios probados y la duda de si esto será para siempre. A veces llega asustado porque ese dolor en el pecho le hizo pensar en el corazón. Aquí te explico, en orden, cómo se trata el reflujo, qué puedes hacer desde hoy y en qué momento conviene revisar el esófago.
El reflujo es común y casi siempre se controla
El reflujo ocurre cuando el contenido ácido del estómago sube hacia el esófago, el tubo que conecta la garganta con el estómago. Entre ambos hay una válvula muscular que debería cerrarse después de cada bocado; cuando se relaja de más o pierde apoyo, el ácido regresa y provoca ardor, regurgitación (comida o líquido agrio que vuelve a la boca) o molestia en el pecho.
Tener agruras de vez en cuando le pasa a mucha gente. Se habla de enfermedad por reflujo cuando los síntomas son frecuentes, te quitan el sueño o empiezan a lastimar el esófago.
La mayoría de las personas lo controla con hábitos y medicamento bien indicado, sin operarse. La parte honesta: el reflujo tiende a ir y venir, así que la meta realista es tenerlo bajo control.
Un punto de seguridad: si el dolor en el pecho es opresivo, aparece con el esfuerzo o se acompaña de falta de aire o sudor frío, acude primero a urgencias para descartar un problema del corazón.
Si llevas tiempo con agruras y no sabes por dónde empezar, escríbenos. Lo revisamos con calma.
Paso 1: los hábitos que sí cambian el reflujo
Hay detonantes conocidos: comer rápido o en porciones grandes, alimentos grasosos o picantes, cenar tarde, el sobrepeso, el embarazo, el tabaco, el alcohol y algunos medicamentos. El estrés no crea el reflujo, pero vuelve el esófago más sensible y hace que lo sientas más.
Estas medidas son la base del tratamiento, aunque tomes medicamento:
Deja dos o tres horas entre la cena y la cama. Con el estómago vacío hay menos contenido que pueda regresar.
Eleva la cabecera de la cama con bloques bajo las patas. Las almohadas solas doblan el cuerpo y aprietan el abdomen.
Come porciones moderadas y despacio.
Identifica tus propios detonantes. Café, chocolate, refrescos, cítricos, grasa o picante afectan a unas personas y a otras no. Anótalo unos días.
Baja de peso si tienes sobrepeso y evita la ropa muy ajustada a la cintura.
Deja de fumar y modera el alcohol, que relajan la válvula.
Con el calor de Yucatán se antoja un refresco helado con la comida. No se trata de prohibirte todo, sino de notar qué te cae mal a ti.
Paso 2: medicamentos para el reflujo, por tipo
Cuando los hábitos no alcanzan, se agregan medicamentos. No todos hacen lo mismo:
Antiácidos. Neutralizan el ácido que ya está en el estómago. Alivian rápido, pero por poco tiempo.
Alginatos. Forman una especie de balsa sobre el contenido del estómago que dificulta que suba. Útiles después de comer o antes de dormir.
Bloqueadores H2 (bloquean una de las señales que le ordenan al estómago producir ácido). Reducen el ácido de forma moderada.
Inhibidores de la bomba de protones, el grupo del omeprazol. Son los que más reducen el ácido. Funcionan si se toman diario, en ayunas, antes de la primera comida, durante el tiempo indicado.
Procinéticos (ayudan a que el estómago se vacíe más rápido). Se usan solo en casos seleccionados.
La parte honesta: estos medicamentos bajan o neutralizan el ácido, pero no cierran la válvula, por eso los hábitos siguen importando. El tipo y el tiempo se deciden según tu caso; no subas la dosis por tu cuenta, y si quieres suspenderlos, hazlo con un plan para evitar el efecto rebote (más ácido unos días al dejarlos de golpe).
Cuándo conviene revisar el esófago con endoscopia
La endoscopia superior es uno de los estudios que realizo: con un tubo delgado y flexible con cámara reviso el esófago, el estómago y el duodeno (la primera parte del intestino). Te recomiendo considerarla si:
Te cuesta tragar o sientes que la comida se atora.
Bajas de peso sin proponértelo.
Tienes vómito con sangre, evacuaciones negras o anemia sin causa clara.
Llevas algunas semanas con medicamento bien tomado y sigues igual.
Tienes reflujo de años y nunca te han revisado, o tus síntomas cambiaron.
En el estudio busco esofagitis (inflamación del esófago), hernia hiatal, estrechez o cambios del revestimiento como el esófago de Barrett, y tomo biopsias (pequeñas muestras de tejido) cuando hace falta. Una endoscopia normal también es útil: descarta lesiones y orienta los siguientes pasos.
→ Te explico cómo es el estudio en endoscopia en Mérida, y qué significan esos hallazgos en esofagitis y esófago de Barrett.
Si el reflujo no mejora o tienes hernia hiatal
Cuando alguien sigue con agruras pese al tratamiento, casi siempre falta una pieza: el horario del medicamento, tomarlo solo cuando hay molestia, hábitos que siguen empujando el ácido, un esófago más sensible o un reflujo que no es ácido.
Una de esas piezas es la hernia hiatal: una parte del estómago sube hacia el tórax por el hiato, el orificio del diafragma por donde pasa el esófago. Al subir, la válvula pierde su apoyo y el contenido regresa con más facilidad, aunque tenga menos ácido. La mayoría de las hernias son pequeñas y su tratamiento es, en realidad, el tratamiento del reflujo.
Si ya pasaste por varios medicamentos sin resultado, no sigas probando a ciegas: hay que encontrar la causa, y a veces se necesitan estudios de función como la pHmetría (mide cuánto ácido sube durante un día) o la manometría (mide la fuerza con que se contrae el esófago). Si los necesitas, te oriento sobre dónde hacerlos.
→ Lo explico a fondo en reflujo que no mejora con omeprazol y en hernia hiatal.
Cirugía antirreflujo: cuándo se considera y cuál es mi papel
La cirugía antirreflujo más conocida es la funduplicatura: se envuelve la parte alta del estómago alrededor del esófago para reforzar la válvula y, si hay hernia, se cierra el hiato. Suele hacerse por laparoscopia (pequeñas incisiones y una cámara).
Se valora cuando:
El reflujo sigue siendo intenso pese a un tratamiento bien llevado.
Hay complicaciones, como una esofagitis que no cicatriza o una estrechez que regresa.
Hay una hernia hiatal grande que da síntomas.
La persona, después de estudios completos, prefiere no depender del medicamento a largo plazo.
Como toda cirugía, tiene riesgos y posibles efectos, como dificultad temporal para tragar o gases.
Esta cirugía la valora un equipo quirúrgico especializado en reflujo. Mi papel está antes: confirmar el diagnóstico con endoscopia, revisar tu esófago, ajustar el tratamiento y decirte con claridad si tu caso amerita valorar una operación. Si es así, te oriento y te refiero con el equipo quirúrgico adecuado, con tus estudios en orden.
Si ya probaste de todo y sigues igual, no tienes que resolverlo a solas. Podemos revisar tu caso juntos.
Qué hacer hoy si tienes reflujo
Empieza por tres cambios concretos: cena más temprano, eleva la cabecera de la cama y anota durante una semana qué comidas y horarios empeoran tus síntomas. Si tomas medicamento, revisa si lo tomas diario, en ayunas y antes de la primera comida.
Si en unas semanas sigues igual, agenda una valoración. Trae la lista de medicamentos que has probado, cuánto tiempo los tomaste y cualquier estudio previo. Con eso decidimos juntos si basta con ajustar el tratamiento o si conviene una endoscopia.
Atiendo en Torre Milenium, en Altabrisa, y recibimos pacientes de toda Mérida y de municipios de Yucatán como Kanasín, Conkal o Progreso. Y si en algún momento vomitas sangre, tus evacuaciones son negras o la comida no pasa ni con saliva, no esperes una cita: acude a urgencias.
→ Si lo que más te molesta es que la comida se atora, lee dificultad para tragar. Mi formación está en acerca de mí.
Preguntas frecuentes
¿El reflujo se quita para siempre?
En algunas personas desaparece al corregir la causa, por ejemplo al bajar de peso o después de un embarazo. En otras, el reflujo va y viene, y la meta es mantenerlo controlado con hábitos y, cuando hace falta, medicamento por temporadas.
¿Puedo tomar antiácidos todos los días?
Sirven para molestias ocasionales. Si necesitas tomarlos casi a diario, es señal de que el reflujo no está controlado y conviene una valoración para ajustar el tratamiento y, si hace falta, revisar el esófago.
¿El reflujo puede causar tos o ronquera?
Sí. Cuando el ácido alcanza la garganta puede provocar tos seca, carraspera, ronquera por las mañanas o sensación de bulto en la garganta. Como otras causas dan síntomas parecidos, vale la pena revisarlo.
¿Qué alimentos empeoran el reflujo?
Los más comunes son la grasa, el picante, el café, el chocolate, los refrescos, los cítricos y el alcohol. No afectan igual a todos: lo útil es identificar los tuyos y, sobre todo, no acostarte recién comido.
¿Quieres que revisemos tu caso? Escríbenos por WhatsApp y te ayudamos a agendar tu cita en el consultorio de Altabrisa, en Mérida.
Escrito y revisado por la Dra. Marlene Chaurand Lara, gastrocirujana endoscopista. Certificada por el Consejo Mexicano de Gastroenterología en Endoscopia del Aparato Digestivo (folio 2090) y por el Consejo Mexicano de Cirugía General (folio 09031). Entrenamiento en endoscopia gastrointestinal en Baylor College of Medicine (Houston, Texas). Conoce su trayectoria.
Torre Milenium, Consultorio 301-A, Calle 15 No. 491, Col. Altabrisa, C.P. 97133, Mérida, Yucatán. Este artículo es informativo y no sustituye una consulta médica.

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