
Balón gástrico en Mérida: cómo funciona, para quién es y qué esperar
El balón gástrico es un dispositivo blando que se coloca dentro del estómago por endoscopia, sin cortes, y que ocupa espacio para que te sientas satisfecho con menos comida. No hace el trabajo solo: es un apoyo mientras cambias tu forma de comer, y es temporal: se retira también por endoscopia, en el momento que te explico en la consulta.
En mi consultorio de Altabrisa escucho con frecuencia la misma historia: alguien que ya probó varias dietas, que bajó y volvió a subir, y que llega preguntando si el balón gástrico es lo que le falta. Mi respuesta honesta es que puede ser una herramienta útil para algunas personas, pero no para todas. Aquí te explico cómo funciona, para quién es y qué esperar de verdad.
¿Es una cirugía? Lo que más preocupa antes de decidir
Muchas personas descartan el balón porque imaginan una operación con cortes y hospitalización. No es así. El balón gástrico se coloca por endoscopia: un tubo delgado y flexible con una cámara en la punta que entra por la boca, llega al estómago y permite ver todo el procedimiento en una pantalla. No hay heridas en el abdomen ni puntos.
Se hace con sedación (un medicamento por la vena que te relaja y te lleva a un sueño ligero), así que lo habitual es no recordar la colocación. Primero reviso el esófago, el estómago y el duodeno (la primera parte del intestino) para confirmar que no haya nada que lo impida, como una úlcera activa. Después se introduce el balón desinflado y, ya dentro del estómago, se llena.
La parte honesta: que no sea cirugía no significa que no tenga molestias. Los primeros días suelen ser los más difíciles. Además, es temporal: el balón se retira, también por endoscopia.
Qué es el balón gástrico y cómo ayuda
El balón gástrico, también llamado balón intragástrico, es una esfera de material blando y resistente que se llena dentro del estómago. El que yo uso es el balón intragástrico Orbera, que se llena con solución salina (agua con sal, estéril). Al ocupar parte del espacio, hace que te sientas lleno con porciones más pequeñas y que esa sensación dure más tiempo.
Su función es acompañarte mientras aprendes a comer distinto: porciones chicas, comer despacio y reconocer cuándo ya no tienes hambre. Permanece colocado por un tiempo limitado; cuánto, te lo explico en la consulta.
Un matiz que casi nadie te dice: el balón no cambia tu metabolismo ni quema grasa. Facilita que comas menos mientras está ahí. Lo que define cómo te va a largo plazo son los hábitos que construyas en ese periodo y sostengas después del retiro.
→ Para conocer los estudios y tratamientos que realizo por esta vía, visita endoscopia en Mérida.
Si estás considerando esta opción y quieres saber si aplica en tu caso, escríbenos y te orientamos.
Para quién puede ser una opción y quién no es candidato
El balón gástrico suele considerarse en adultos con sobrepeso u obesidad que ya intentaron bajar de peso con cambios de alimentación y actividad física sin lograr lo que buscaban, y que están dispuestos a llevar un seguimiento. También puede plantearse en quien no quiere o no puede someterse a una cirugía para bajar de peso. La decisión se toma en consulta, revisando tu peso, tus enfermedades y tus expectativas.
Tan importante como saber para quién es, es saber cuándo no conviene. Estas situaciones suelen descartarlo o exigir una valoración más cuidadosa:
Cirugía previa del estómago. Por qué importa: cambia la anatomía y aumenta los riesgos.
Hernia hiatal grande. Por qué importa: el estómago no está en su posición habitual.
Úlcera activa o sangrado digestivo. Por qué importa: el balón puede empeorar la lesión.
Embarazo o planes de embarazo. Por qué importa: no se coloca en esa etapa.
Anticoagulantes o antiinflamatorios de uso diario. Por qué importa: aumentan el riesgo de úlcera y sangrado.
Trastorno de la conducta alimentaria sin tratar. Por qué importa: primero requiere atención especializada.
No poder acudir a revisiones. Por qué importa: sin seguimiento, el balón pierde sentido.
Paso a paso: cómo es la colocación
Valoración en consulta. Revisamos tu historia, tus medicamentos y tus estudios.
Ayuno. Llegas con el estómago vacío, según las indicaciones que te damos al agendar.
Sedación y revisión. Reviso el esófago, el estómago y el duodeno para descartar lesiones que impidan colocarlo.
Colocación y llenado. El balón entra desinflado por la boca y, bajo visión directa, se llena dentro del estómago.
Recuperación. Te quedas en observación hasta que pase la sedación y te indico cuándo puedes irte a casa, siempre con un acompañante que maneje.
Seguimiento. Mientras el balón está colocado mantenemos revisiones, y conviene el acompañamiento de un especialista en nutrición.
Retiro. Al terminar el periodo indicado, el balón se vacía y se retira por endoscopia, también con sedación.
Los primeros días y los riesgos, sin rodeos
Los primeros días suelen ser los más incómodos. El estómago tiene que acostumbrarse a algo que ocupa espacio, y es común sentir náusea, vómito, cólicos, pesadez o acidez. En la mayoría de las personas estas molestias van disminuyendo con los días. Para esa etapa se indican medicamentos para la náusea y para proteger el estómago, y una dieta que empieza con líquidos y avanza poco a poco.
Si vienes desde Progreso, Kanasín u otro municipio de Yucatán, organiza esos días con calma y con alguien cerca.
Como todo procedimiento, tiene riesgos, aunque son poco frecuentes: reacciones a la sedación, úlceras o erosiones en el estómago y, de forma rara, que el balón se desinfle y avance hacia el intestino. A veces hay que retirarlo antes de tiempo porque el cuerpo no lo tolera. Avísame o acude a urgencias si no puedes retener líquidos, tienes dolor abdominal intenso, vómito con sangre o evacuaciones negras.
Lo que el balón no hace: la parte que depende de ti
Voy a ser directa: el balón gástrico no es una dieta ni un tratamiento que funcione por sí solo. Mientras está colocado, tu trabajo es aprender a reconocer el hambre y la saciedad, comer porciones pequeñas, evitar bebidas azucaradas y alcohol, y moverte más.
El seguimiento no es opcional: las revisiones sirven para ajustar la alimentación y detectar a tiempo cualquier problema.
Y hay que hablar del después. Cuando el balón se retira, el estómago recupera su capacidad habitual y esa sensación de llenado desaparece. Si en ese tiempo no se consolidaron nuevos hábitos, es posible recuperar el peso. No puedo prometerte una cifra de kilos ni un resultado concreto: cada cuerpo responde distinto. Lo que sí puedo hacer es explicarte con claridad qué esperar en tu caso.
Si tienes preguntas antes de decidir, con gusto las revisamos contigo.
Qué hacer hoy si estás pensando en un balón gástrico
Junta tus estudios recientes y la lista de medicamentos que tomas, y anota qué has intentado para bajar de peso. Con eso, en una consulta podemos revisar si eres candidato, cuánto tiempo permanecería el balón y cómo sería el seguimiento. Escríbenos para agendar en el consultorio de Altabrisa, en Mérida.
→ Mi formación y certificaciones están en acerca de mí. Y si te preocupa la sedación, explico qué se siente en ¿duele la endoscopia?.
Preguntas frecuentes
¿El balón gástrico es una cirugía?
No. Se coloca por endoscopia, a través de la boca y con sedación, sin cortes en el abdomen. Al terminar el periodo indicado también se retira por endoscopia.
¿Cuánto tiempo se queda el balón en el estómago?
Por un tiempo limitado. El tiempo que permanece te lo explico en la consulta, junto con cuándo se planea el retiro, que también se hace por endoscopia.
¿Cuánto peso voy a bajar con el balón gástrico?
No es posible prometer una cifra. Depende de tu punto de partida, de los cambios que logres y del seguimiento. El balón es un apoyo, no un sustituto de esos cambios.
¿Puedo volver a subir de peso después del retiro?
Sí, es posible si no se consolidaron nuevos hábitos. Por eso el tiempo con el balón se aprovecha para aprender a comer distinto y sostenerlo después.
¿Me voy a sentir mal los primeros días?
Es común tener náusea, vómito o cólicos al inicio. Se manejan con medicamentos y una dieta progresiva, y suelen disminuir con los días. Si no puedes retener líquidos, avísame.
¿Quieres que revisemos tu caso? Escríbenos por WhatsApp y te ayudamos a agendar tu cita en el consultorio de Altabrisa, en Mérida.
Escrito y revisado por la Dra. Marlene Chaurand Lara, gastrocirujana endoscopista. Certificada por el Consejo Mexicano de Gastroenterología en Endoscopia del Aparato Digestivo (folio 2090) y por el Consejo Mexicano de Cirugía General (folio 09031). Entrenamiento en endoscopia gastrointestinal en Baylor College of Medicine (Houston, Texas). Conoce su trayectoria.
Torre Milenium, Consultorio 301-A, Calle 15 No. 491, Col. Altabrisa, C.P. 97133, Mérida, Yucatán. Este artículo es informativo y no sustituye una consulta médica.

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